jueves, 7 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
¿Por qué no gusta el cine español? por Román Gubern
Para quién le interes leerlo (¡atrévete valiente que tampoco cuesta tanto!) , transcribimos este artículo aparecido en elpais el pasado domingo escrito por Roman Gubern:
¿Por qué no gusta el cine español?
La situación no es tan catastrófica como dicen algunos, pero es cierto que nuestro cine tiene problemas por la prepotente presencia norteamericana y el exceso de producciones.
¿Por qué no gusta el cine español?
La situación no es tan catastrófica como dicen algunos, pero es cierto que nuestro cine tiene problemas por la prepotente presencia norteamericana y el exceso de producciones.
El diario EL PAÍS me pide que explique a sus lectores por qué no gustan las películas españolas. Esta formulación reduccionista me invita a una reflexión sobre el actual mercado cinematográfico, que realizaré en ocho estampas:
1. La Unión Europea alberga sólo cinco potencias audiovisuales relevantes -Francia, Reino Unido, España, Alemania e Italia-, por lo que la ponderación ha de hacerse de modo comparativo. Desde que Volver a empezar (1982), de Garci, recibió un Oscar a la mejor producción de habla no inglesa, España ha recibido este galardón más veces que Alemania, Francia o Italia, otorgado a Belle époque, Todo sobre mi madre y Mar adentro. Pero es cierto que el cine español arrastra cierto descrédito cultural, en parte como inercia de la actitud de las élites ante este cine durante el franquismo, élites que añoran en cambio a veces el acusado y original perfil identitario de películas tan recias como Bienvenido, Mr. Marshall, Calle Mayor, Viridiana, El verdugo, La tía Tula o Furtivos, que reflejaban de modo ejemplar una España atávica y diferencial (la Spain is different que el ministro Fraga Iribarne convirtió en eslogan), pero que ha sido barrida, felizmente, por la modernización económica, política y de costumbres de nuestro país.
2. Pilar Miró, desde su cargo en el Ministerio de Cultura, alentó con subvenciones el cine de autor y dignificó la producción, pero la alejó del gran público. Desde entonces, y superando no pocas turbulencias, se ha ido incrementando la diversificación de la oferta, y en la actualidad, cuando coexisten cuatro generaciones de directores en activo -desde los veteranos Saura, Camus y Aranda hasta el debutante Juan Antonio Bayona de El orfanato-, el mapa de la producción es muy variado, desde el cine experimental de los catalanes Portabella (que rueda en alemán) o Guerín (que rueda en francés) hasta el realismo social de Barrio, Solas, El Bola o Los lunes al sol, pasando por la "mirada femenina", la comedia musical de El otro lado de la cama y la crónica histórica de Soldados de Salamina.
3. La hegemonía de las majors norteamericanas sobre el mercado español (que ocupan en torno al 70% de su cuota) se ejerce de modo coercitivo mediante la imposición de la contratación por lotes (block booking), ejerciendo el proteccionismo en su país y el mercado abierto en el exterior e incumpliendo aquí las normas antitrust que rigen en su mercado interno. A este dominio coactivo se le añade nuestro regalo del idioma mediante el doblaje (heredado de la dictadura, como también lo han heredado Alemania e Italia) y la penetración de algunas producciones suyas con fraudulento pasaporte comunitario británico, como Lara Croft Tomb Raider y algunas películas de las sagas de James Bond y Harry Potter. El ex ministro de Cultura Jordi Solé Tura me contó que recibió en su despacho a un alto funcionario de la MPPA (Asociación Norteamericana de Productores) que le dijo: "Nosotros producimos películas buenas, medianas y malas, pero queremos venderlas todas, las buenas, las medianas y las malas". Aun así, en 2003 La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser, recaudó en España más que cualquier producción norteamericana. Pero su imperialismo es tan real que acaban de adquirir los derechos de El orfanato y REC, dos exitosas películas fantástico-terroríficas (gran especialidad anglosajona), para hacer versiones de ellas en su país, supuestamente mejores, usando sus actores y su idioma. Su hegemonía se apoya también en la llamada pedagogía de la rutina, pues al público le gusta aquello que se le ha acostumbrado a consumir previamente (la llamada cultura ketchup).
4. La última lista de que dispongo, del pasado año, de las películas más taquilleras de la historia del cine español colocan a Alejandro Amenábar en cabeza con dos títulos (Los otros y Mar adentro), Santiago Segura sitúa tres títulos de su saga sobre Torrente y comparecen La gran aventura de Mortadelo y Filemón, El otro lado de la cama de Martínez Lázaro y Todo sobre mi madre de Almodóvar. El diagnóstico general asegura que cada año el cine español obtiene unos poquísimos grandes éxitos -títulos de Almodóvar, Amenábar o Segura- y una multitud de fracasos. Y que cuando faltan estas locomotoras, la cuota de mercado del cine español se hunde. Esto es bastante cierto. Almodóvar ha triunfado urbi et orbi con su original reelaboración posmoderna de tradiciones culturales tan nuestras como la picaresca, el sainete, el melodrama, el esperpento y la astracanada. Amenábar no se ha nutrido tanto de la realidad como de sus imaginarios y la saga de Torrente enlaza con las groserías de Quevedo, el feísmo de Gutiérrez Solana y El Víbora, las astracanadas de Muñoz Seca y la subcultura cutre de los grandes suburbios urbanos. Y, por razones muy diversas, los tres han conseguido conectar con el público.
5. En los últimos años la producción española parece excesivamente abultada en relación con su mercado nacional. En esta etapa su producción ha rebasado largamente (en más de un centenar de títulos) las de Francia, Inglaterra, Italia o Alemania, países con mayor número de habitantes. Salvo el privilegiado caso francés, cuyo público suele preferir la producción nacional a la importada, en los años buenos las cuotas de mercado españolas son bastante similares a las del Reino Unido, Alemania e Italia, países con menor producción y más habitantes, lo que significa ingresos muy inferiores por película en nuestro país (en 2007, la cuota española ha bajado al 12,75%). Aunque suele decirse que la cantidad da mayores oportunidades a la calidad, nuestra inflación productiva, que se corresponde con la atomización empresarial, deja películas sin estrenar o condenadas a un estreno precario. La calidad puede quedar sepultada por una hiperproducción ante la que los juicios de la crítica son irrelevantes: menos del 8% de los espectadores se orientan por las críticas profesionales.
6. Salvo los privilegiados casos de Almodóvar y Amenábar, la presencia del cine español en los mercados exteriores es insuficiente y continúa siendo un gran desconocido. En una ocasión en que presenté en Francia Los niños de Rusia, de Jaime Camino, en el coloquio subsiguiente el prestigioso profesor y crítico François Albéra me preguntó por qué no se hacían en España películas sobre la Guerra Civil. Una pregunta que contrasta con los frecuentes lamentos entre nosotros, acusando un hartazgo por la sobreexplotación de esta temática.
7. Aunque, como ya se dijo, la producción actual está bastante diversificada, los filones predominantes son el eje acción/intriga (el cine de la conmoción) y el eje de la comedia (cine de la diversión). Una encuesta de 2004 indicaba que las preferencias del público español eran, por este orden: acción/aventuras, intriga, ciencia-ficción y comedia romántica. Este esquema, muy acorde con la oferta norteamericana, presiona hacia la producción de géneros cosmopolitas estandarizados e impersonales, un terreno en el que Hollywood casi siempre derrotará a España por sus medios y su star-system.
8. En la última década el cine ha declinado en Europa como signo de identidad cultural nacional, frente a otras actividades de masas, como el deporte. Y a la vez se ha producido un rápido declive de su centralidad en las salas públicas. Con la proliferación de soportes y de pantallas, públicas y privadas, de pago o gratuitas, se ha pasado del cine en butaca al cine en el sofá. Y se está generalizando la práctica de bajar (¿de un cielo virtual?) películas a través de Internet. Y esta mutación está afectando profundamente, como no podía ser de otro modo, a la industria del cine español.
2. Pilar Miró, desde su cargo en el Ministerio de Cultura, alentó con subvenciones el cine de autor y dignificó la producción, pero la alejó del gran público. Desde entonces, y superando no pocas turbulencias, se ha ido incrementando la diversificación de la oferta, y en la actualidad, cuando coexisten cuatro generaciones de directores en activo -desde los veteranos Saura, Camus y Aranda hasta el debutante Juan Antonio Bayona de El orfanato-, el mapa de la producción es muy variado, desde el cine experimental de los catalanes Portabella (que rueda en alemán) o Guerín (que rueda en francés) hasta el realismo social de Barrio, Solas, El Bola o Los lunes al sol, pasando por la "mirada femenina", la comedia musical de El otro lado de la cama y la crónica histórica de Soldados de Salamina.
3. La hegemonía de las majors norteamericanas sobre el mercado español (que ocupan en torno al 70% de su cuota) se ejerce de modo coercitivo mediante la imposición de la contratación por lotes (block booking), ejerciendo el proteccionismo en su país y el mercado abierto en el exterior e incumpliendo aquí las normas antitrust que rigen en su mercado interno. A este dominio coactivo se le añade nuestro regalo del idioma mediante el doblaje (heredado de la dictadura, como también lo han heredado Alemania e Italia) y la penetración de algunas producciones suyas con fraudulento pasaporte comunitario británico, como Lara Croft Tomb Raider y algunas películas de las sagas de James Bond y Harry Potter. El ex ministro de Cultura Jordi Solé Tura me contó que recibió en su despacho a un alto funcionario de la MPPA (Asociación Norteamericana de Productores) que le dijo: "Nosotros producimos películas buenas, medianas y malas, pero queremos venderlas todas, las buenas, las medianas y las malas". Aun así, en 2003 La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser, recaudó en España más que cualquier producción norteamericana. Pero su imperialismo es tan real que acaban de adquirir los derechos de El orfanato y REC, dos exitosas películas fantástico-terroríficas (gran especialidad anglosajona), para hacer versiones de ellas en su país, supuestamente mejores, usando sus actores y su idioma. Su hegemonía se apoya también en la llamada pedagogía de la rutina, pues al público le gusta aquello que se le ha acostumbrado a consumir previamente (la llamada cultura ketchup).
4. La última lista de que dispongo, del pasado año, de las películas más taquilleras de la historia del cine español colocan a Alejandro Amenábar en cabeza con dos títulos (Los otros y Mar adentro), Santiago Segura sitúa tres títulos de su saga sobre Torrente y comparecen La gran aventura de Mortadelo y Filemón, El otro lado de la cama de Martínez Lázaro y Todo sobre mi madre de Almodóvar. El diagnóstico general asegura que cada año el cine español obtiene unos poquísimos grandes éxitos -títulos de Almodóvar, Amenábar o Segura- y una multitud de fracasos. Y que cuando faltan estas locomotoras, la cuota de mercado del cine español se hunde. Esto es bastante cierto. Almodóvar ha triunfado urbi et orbi con su original reelaboración posmoderna de tradiciones culturales tan nuestras como la picaresca, el sainete, el melodrama, el esperpento y la astracanada. Amenábar no se ha nutrido tanto de la realidad como de sus imaginarios y la saga de Torrente enlaza con las groserías de Quevedo, el feísmo de Gutiérrez Solana y El Víbora, las astracanadas de Muñoz Seca y la subcultura cutre de los grandes suburbios urbanos. Y, por razones muy diversas, los tres han conseguido conectar con el público.
5. En los últimos años la producción española parece excesivamente abultada en relación con su mercado nacional. En esta etapa su producción ha rebasado largamente (en más de un centenar de títulos) las de Francia, Inglaterra, Italia o Alemania, países con mayor número de habitantes. Salvo el privilegiado caso francés, cuyo público suele preferir la producción nacional a la importada, en los años buenos las cuotas de mercado españolas son bastante similares a las del Reino Unido, Alemania e Italia, países con menor producción y más habitantes, lo que significa ingresos muy inferiores por película en nuestro país (en 2007, la cuota española ha bajado al 12,75%). Aunque suele decirse que la cantidad da mayores oportunidades a la calidad, nuestra inflación productiva, que se corresponde con la atomización empresarial, deja películas sin estrenar o condenadas a un estreno precario. La calidad puede quedar sepultada por una hiperproducción ante la que los juicios de la crítica son irrelevantes: menos del 8% de los espectadores se orientan por las críticas profesionales.
6. Salvo los privilegiados casos de Almodóvar y Amenábar, la presencia del cine español en los mercados exteriores es insuficiente y continúa siendo un gran desconocido. En una ocasión en que presenté en Francia Los niños de Rusia, de Jaime Camino, en el coloquio subsiguiente el prestigioso profesor y crítico François Albéra me preguntó por qué no se hacían en España películas sobre la Guerra Civil. Una pregunta que contrasta con los frecuentes lamentos entre nosotros, acusando un hartazgo por la sobreexplotación de esta temática.
7. Aunque, como ya se dijo, la producción actual está bastante diversificada, los filones predominantes son el eje acción/intriga (el cine de la conmoción) y el eje de la comedia (cine de la diversión). Una encuesta de 2004 indicaba que las preferencias del público español eran, por este orden: acción/aventuras, intriga, ciencia-ficción y comedia romántica. Este esquema, muy acorde con la oferta norteamericana, presiona hacia la producción de géneros cosmopolitas estandarizados e impersonales, un terreno en el que Hollywood casi siempre derrotará a España por sus medios y su star-system.
8. En la última década el cine ha declinado en Europa como signo de identidad cultural nacional, frente a otras actividades de masas, como el deporte. Y a la vez se ha producido un rápido declive de su centralidad en las salas públicas. Con la proliferación de soportes y de pantallas, públicas y privadas, de pago o gratuitas, se ha pasado del cine en butaca al cine en el sofá. Y se está generalizando la práctica de bajar (¿de un cielo virtual?) películas a través de Internet. Y esta mutación está afectando profundamente, como no podía ser de otro modo, a la industria del cine español.
martes, 5 de febrero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
Ríete en un idioma extranjero
Con el título "Una muestra explora el mundo del humor, desde las bromas hasta la sátira" nos cuenta la realización de una exhibición en una galeria de Londres en la que se trata de analizar si el humor sólo puede ser apreciado por personas con la misma cultura o si por el contrario puede ayudar a entender lo desconocido.
¿Tú que opinas? Para que tengas toda la información transcribimos el artículo de Público tal cuál:
El mundo del humor, desde las bromas hasta la ironía, el ingenio y la sátira, es el centro de una muestra de la galería Hayward de Londres, que explora el papel de la risa en el arte contemporáneo a través del trabajo de treinta artistas.
Titulada Riéndose en un idioma extranjero, la exposición, que se inaugura mañana y podrá ser vista hasta el próximo 13 de abril, reúne vídeos, fotografías, instalaciones interactivas, muñecos gigantes y viñetas de artistas de todo el mundo.
En tiempos de la globalización, la exhibición se pregunta si el humor sólo puede ser apreciado por personas con los mismos antecedentes culturales, históricos y políticos, o si, en cambio, puede ser una vía de escape para entender lo desconocido.
La exposición bucea además en las raíces del humor y cuestiona qué es lo que hace reír a la gente.
Los artistas utilizan el humor para abordar asuntos sociales y políticos en distintos países.
Humor en la academia
La muestra recuerda que, a lo largo de la historia, los académicos se han ocupado del mundo del humor.
El tercer conde de Shaftesbury (1671-1713) fue el primer teórico del humor al calificarlo como la expresión del "sentido común", una sensibilidad pública compartida.
El director de la galería Hayward, Ralph Rugoff, señaló que la risa es universal, pero el humor es específicamente social.
"La exhibición ofrece una perspectiva fresca y alternativa de diferentes culturas al reunir a artistas de 22 países", subrayó.
Los trabajos permiten al visitante "explorar, no sólo las diferencias en lo referente a la cultura y el humor, sino también lo que nos une", añadió el director.
Entre las obras destacadas figuran vídeos expuestos en tres pantallas paralelas y a modo de trilogía, de la artista alemana Julien Rosefeldt, que trata del mundo del absurdo al mostrar a un payaso caminando en una selva como si estuviera perdido.
La sátira tiene gran protagonismo en el trabajo de Yoshua Okon, de México, que expone retratos de políticos, tomados de carteles utilizados en la campaña electoral mexicana del 2004.
Políticos = Estafilococos
Okon busca comparar a los políticos con estafilococos que pueden producir enfermedades.
Según la exposición, la intención de este trabajo es explorar en la naturaleza parasitaria de los políticos, puesto que los estafilococos pueden ser inofensivos pero también mortales.
El mundo de la inmigración es tema de varios artistas, como es el caso de Jun Yang, de China, que recurrió a un vídeo para reflejar las condiciones de vida de los inmigrantes en Occidente, tanto ilegales como legales, en un clima de paranoia tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EEUU.
El surcoreano Gimhongsok recurre al tema de la inmigración con la exposición de varios peluches gigantes de animales montados unos sobre otros y que parecen maltratados, cuyas condiciones el artista quiere comparar con las de inmigrantes que trabajan en una fábrica de zapatos por cinco euros la hora.
El japonés Makoto Aida muestra su humor en un vídeo en el que él mismo aparece disfrazado de Osama Bin Laden y relata, como si fuera el terrorista, cómo disfruta de la vida en Japón.
La exposición, dividida en seis grandes secciones, dedica casi toda una sala a las viñetas del británico David Shrigley, publicadas en periódicos y con las que explica el mundo a través de la ironía.
¿Tú que opinas? Para que tengas toda la información transcribimos el artículo de Público tal cuál:
El mundo del humor, desde las bromas hasta la ironía, el ingenio y la sátira, es el centro de una muestra de la galería Hayward de Londres, que explora el papel de la risa en el arte contemporáneo a través del trabajo de treinta artistas.
Titulada Riéndose en un idioma extranjero, la exposición, que se inaugura mañana y podrá ser vista hasta el próximo 13 de abril, reúne vídeos, fotografías, instalaciones interactivas, muñecos gigantes y viñetas de artistas de todo el mundo.
En tiempos de la globalización, la exhibición se pregunta si el humor sólo puede ser apreciado por personas con los mismos antecedentes culturales, históricos y políticos, o si, en cambio, puede ser una vía de escape para entender lo desconocido.
La exposición bucea además en las raíces del humor y cuestiona qué es lo que hace reír a la gente.
Los artistas utilizan el humor para abordar asuntos sociales y políticos en distintos países.
Humor en la academia
La muestra recuerda que, a lo largo de la historia, los académicos se han ocupado del mundo del humor.
El tercer conde de Shaftesbury (1671-1713) fue el primer teórico del humor al calificarlo como la expresión del "sentido común", una sensibilidad pública compartida.
El director de la galería Hayward, Ralph Rugoff, señaló que la risa es universal, pero el humor es específicamente social.
"La exhibición ofrece una perspectiva fresca y alternativa de diferentes culturas al reunir a artistas de 22 países", subrayó.
Los trabajos permiten al visitante "explorar, no sólo las diferencias en lo referente a la cultura y el humor, sino también lo que nos une", añadió el director.
Entre las obras destacadas figuran vídeos expuestos en tres pantallas paralelas y a modo de trilogía, de la artista alemana Julien Rosefeldt, que trata del mundo del absurdo al mostrar a un payaso caminando en una selva como si estuviera perdido.
La sátira tiene gran protagonismo en el trabajo de Yoshua Okon, de México, que expone retratos de políticos, tomados de carteles utilizados en la campaña electoral mexicana del 2004.
Políticos = Estafilococos
Okon busca comparar a los políticos con estafilococos que pueden producir enfermedades.
Según la exposición, la intención de este trabajo es explorar en la naturaleza parasitaria de los políticos, puesto que los estafilococos pueden ser inofensivos pero también mortales.
El mundo de la inmigración es tema de varios artistas, como es el caso de Jun Yang, de China, que recurrió a un vídeo para reflejar las condiciones de vida de los inmigrantes en Occidente, tanto ilegales como legales, en un clima de paranoia tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EEUU.
El surcoreano Gimhongsok recurre al tema de la inmigración con la exposición de varios peluches gigantes de animales montados unos sobre otros y que parecen maltratados, cuyas condiciones el artista quiere comparar con las de inmigrantes que trabajan en una fábrica de zapatos por cinco euros la hora.
El japonés Makoto Aida muestra su humor en un vídeo en el que él mismo aparece disfrazado de Osama Bin Laden y relata, como si fuera el terrorista, cómo disfruta de la vida en Japón.
La exposición, dividida en seis grandes secciones, dedica casi toda una sala a las viñetas del británico David Shrigley, publicadas en periódicos y con las que explica el mundo a través de la ironía.
miércoles, 16 de enero de 2008
Oregón Televisión
Para los que os gusto el programa os dejamos el enlace a la web del programa donde podéis ver todos sus vídeos.
martes, 15 de enero de 2008
+ HUMOR del que nos gusta
Estamos de suerte. Si la semana pasada era el estreno del programa Oregón Televisión, esta la noticia es la vuelta al Teatro del Mercado de los McClown con En pie de guerra. Ya estuvieron en el mismo recinto durante cinco días agotando las localidades. Luego nosotros tuvimos la suerte contar con ellos para la pasada edición del Ja Ja Festival. La obra es divertida, muy divertida y ojo, que lo decimos después de ver mas de 40 obras durante la temporada pasada.En Pie de Guerra es un recorrido por las guerras imperialistas del siglo XX en el que intentamos que hablen por si mismas las conductas aprovechadas, las contradicciones, las decisiones absurdas y las poses exacerbadas que siempre hay en todas las guerras... Hemos querido sacarle los colores a la peor parte del ser humano y de paso echar un vistazo a lo más oscuro de nuestra historia, entre risas, porque todo lo nuestro es susceptible de ser parodiado y la guerra es casi toda nuestra historia.
Escrita por Marisol Aznar, Francisco Fraguas y Alfonso Palomares, interpretada por Marisol Aznar, Laura Gomez-Lacueva, Pablo Lagartos, Jorge Asín y Alfonso Palomares y dirigida por Amparo Nogués.
Estará del 16 al 27 de enero en el Teatro del Mercado. Miercoles a las 21:00, de jueves a sabado a las 22:30 y el domingo a las 19:00. 13 €. ¿No sabes donde esta el teatro?
Aquí os dejamos algunas fotos, tomadas por Rosane Marinho, obtenidas durante el pasado Jaja.
A los Gandules les gusto...

A Miguel Ángel Lamata le gusto...

y a toda esta gente les gusto...

Algunas imágenes de la obra...



domingo, 6 de enero de 2008
El HUMOR que nos gusta
El jueves, a las 23:30 24:00 se estrena en Aragón Televisión el programa de humor Oregón Televisión. Es la vuelta a la televisión autonómica de Javier Coronas. Nosotros tuvimos la ocasión de ver un programa piloto y sensacional, casi 30 minutos de sketches cortos que no tienen desperdicio. Yolanda Blanco, Francisco Fraguas, Marisol Aznar, Jorge Asín, Laura Gómez-Lacueva, Ana García y Javier Coronas son el equipo artístico del programa. Verlo y nos contáis y si no os gusta, os devolvemos el dinero.
Y por cierto, un diez al autor de la cabecera.
Y por cierto, un diez al autor de la cabecera.
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